Cuando la cooperación se viste a la moda y visita el museo

Las ONG’s, en su intento por llegar al mayor número de personas posible, llevan tiempo abriendo su campo de acción. Uno de los escenarios en los que han considerado interesante entrar son los museos, tanto por la labor cultural y educativa que desempeñan, como también por el potencial comercial que ejercen en estos últimos tiempos. La exposición titulada “Mujeres que cambian el mundo” es una de estas iniciativas que surgen de la colaboración entre organizaciones no gubernamentales y museos, en este caso entre Mundo Cooperante y el Museo del Traje de Madrid, donde ha podido visitarse entre el 5 de febrero y el 27 de marzo de 2016.

Una presentación un tanto engañosa

LONA 120x350_Mujeres que cambian el mundo_CMYKUna mujer africana con un niño en brazos protagoniza el cartel de la muestra (la fotografía es de Jesús Arcas). Afinando un poco hasta podríamos decir que es una mujer de África occidental, ¿de Mali o Senegal?  Observando esta imagen, no es raro que pensemos que las protagonistas de la exposición son mujeres, es evidente. Pero, ¿“solamente” africanas? Mujeres. Personas que contribuyen anónimamente al progreso de sus familias, como corroboran las propias informaciones sobre la exposición: “La muestra habla de la situación de las mujeres y las niñas en el mundo y, sobre todo, de la importancia que éstas tienen en el desarrollo de sus comunidades” (1).

A este binomio ONG-mujer (africana, aún no lo sabemos) hay que añadirle la variante que aporta la “World Fashion Week 2014″, feria de moda que ese año se celebró en París. Y es que, en realidad, el grueso de la exposición lo forman los trajes que 24 diseñadoras “de los cinco continentes” participantes de aquel evento, donaron a  Mundo Cooperante “para promover la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y, en especial, para recaudar fondos en la lucha contra la Mutilación Genital Femenina” (2). La ansiada igualdad de derechos entre mujeres y hombres -de la que España no es precisamente un buen ejemplo (3)- y la Mutilación Genital Femenina, una práctica tradicional causante de un gran sufrimiento en muchas mujeres, pero de la que poco se conoce y a la que mucho se apela, sobre todo cuando se habla de “África” (4).

fgmmap_world

Los trajes expuestos en la muestra tienen un precio de 1000€ y se pueden adquirir en la tienda online de la organización cooperante. Para presupuestos más modestos, uno también puede adherirse a la causa comprando una “pulsera contra la MGF” -así la han llamado- por 5€ o unas sandalias de “artesanía masai”, por 30€. “La solución está en tu mano”, nos interpela virtualmente la ONG a través de una campaña publicitaria cuya cara es la de una conocida actriz. Pero nada más se nos cuenta sobre el destino de los fondos recaudados (5).

la solucion esta en tu mano

África = Diseñadoras “africanas”

La primera parte de la exposición es la dedicada a “África”. En una toma de contacto inicial, comprobamos que las embajadoras del continente africano provienen de países tan alejados y diversos como Ghana, Senegal, “Congo” (incógnita: ¿cuál de los dos?), Kenia y Zimbabwe. Nada mal, teniendo en cuenta el número total de participantes de la muestra, aunque África sea un continente de 54 países que ejerce una potente influencia en el campo de la moda y cuente con una vibrante escena actual.

traje duaba serwa

La creación de Ghana está firmada por Duaba Serwa y llama la atención: un traje en dos piezas -“a la africana”- muy volumétrico, compuesto por falda hasta los pies y corpiño “palabra de honor” cerrado por cremallera a la espalda, confeccionado en un tejido brillante en tonos verdosos-dorados y con incrustaciones de pedrería. Según se nos indica en la cartela del traje, pertenece a la colección “Oro”, con la que la autora pretende resaltar “la importancia de este metal en las culturas de África Occidental”. Ya fuera de la exposición nos informamos de que Serwa es una joven diseñadora ghanesa que forma parte del colectivo “Ethical Fashion Iniciative”, cuyo lema es “No charity, just work”, y que busca -entre otros objetivos- “construir una industria de la moda responsable que mida su impacto (…) conectando artesanos talentosos pero marginalizados con la industria internacional de la moda” (6).

WP_20160326_003

La donación de la senegalesa Mame Diarra Bousso es un traje largo en blanco cuya parte superior, de cuello a la caja y manga corta, está laboriosamente bordado. Se nos presenta como “una artista polifacética: diseñadora, fotógrafa, pintora, bloguera y escritora” que “con sus trajes quiere dar un nuevo significado al sello ‘made in Africa’”. Y es que Bousso es la fundadora y directora ejecutiva del “Dakar Boutique Group” (DBG), compañía que lanzó en la capital de su país en 2013. Contando con tres marcas comerciales, la joven emprendedora se enorgullece de haber introducido el concepto “made in Africa” en el mundo del lujo y autodefine a DBG como “una marca de lujo consciente” por su “vertiente ética” (7).

Las dos prendas expuestas bajo la etiqueta de Kenia están firmadas -en realidad- por una escocesa afincada en la nación del este africano. Ann McCreath decidió instalarse allí a finales de los 90 y montó una marca de moda ética, KikoRomeo, con el fin de “crear empleo mediante la colaboración con grupos de la comunidad, el aprovechamiento de mejores precios a través de un atractivo diseño y alta calidad” (8). En la cartela de uno de los dos trajes que ha donado para la exposición, se nos informa de que “sus prendas se elaboran de forma ética en colaboración con grupos de mujeres”. Y al lado se nos muestra un panel con informaciones sobre la comunidad de mujeres artesanas masai que realizan las “pulseras contra la MGF”, acompañado con algunas de ellas a modo de muestra. Ni rastro de aquellas otras mujeres que confeccionan las prendas de McCreath.

Un vestido en un tejido brillante color tierra adornado con plumas en los hombros, volantes a la altura de las caderas y un poco de cola, pende del techo de la sala, como si fuera a emprender el vuelo. Su diseñadora es WP_20160326_004 (2)Rumbidzai “Rumbie” Muzofa, cuya marca “explora la excéntrica, elegante, y rica cultura y belleza de África hoy en día” (9) (¿ese “multiculturalismo” africano al que hace referencia la cartela del traje?). Muzofa nació en Zimbabwe, se crió en Botswana y empezó a formarse y a despuntar profesionalmente en Sudáfrica. Su talento y determinación le han lanzado al estrellato, recorriendo diversas ferias africanas de moda antes de llegar a la “Paris Fashion Week” como representante de Zimbabwe. En su página web se señala que este hecho la “expone a causas que contribuyan a la ‘erradicación de la pobreza mediante el empoderamiento y la habilitación de las mujeres en las zonas rurales y barrios pobres, centrado especialmente en el continente africano’ (las comillas son originales), entre otras como la moda mundial sostenible y justa”, sin llegar a concretarse más (10).

El traje que representa al “enigmático” Congo está diseñado por Tina Lobondi, una congolesa de nacimiento criada en Francia establecida en la actualidad en el chic Nothing Hill londoniano. La información que acompaña a su creación, un traje largo con corpiño en “wax” abierto a la espalda y falda en terciopelo color hueso, la define como la “embajadora de la moda africana en el mundo”  y una asidua de las donaciones “a distintas organizaciones para conseguir fondos”, como podemos comprobar en la pestaña titulada “charity” (!) de su web. Lo que no nos queda muy claro es de cuál de los dos Congos procede, si del Congo-Brazzaville o República del Congo (RC), o del Congo-Kinsasha o República Democrática del Congo (RDC). Aunque tampoco debe ser muy relevante cuando la misma diseñadora no lo incluye en la pestaña de presentación de su propia web.

El carácter y las explícitas pretensiones de la muestra hacen presuponer que la filosofía de las diseñadoras participantes cuenta con una vertiente solidaria (donaciones de prendas aparte) aunque -como hemos comentado- apenas nada de lo expuesto aquí sobre las creadoras africanas se menciona a lo largo del recorrido expositivo.

Informaciones adicionales que añaden confusión

El contenido de “Mujeres que cambian el mundo” se completa con un cuadernillo para consultar durante la visita donde se recoge información complementaria sobre la situación de la mujer en los países participantes, el supuesto leitmotiv de la exposición.

En la dedicada a Ghana, se nos habla del caso de las “trokosi”, “niñas ghanesas convertidas en esclavas sexuales”, que la ONG “Equality Now” denunció a finales de los 90, y cuya práctica el gobierno ghanés prohibió liberando a 2.800 niñas. También se nos explica que otra ONG, “International Feeds Ghana” ha intervenido asimismo en la liberación y rehabilitación de estas niñas.

La periodista y activista de los derechos por las mujeres Caddy Adzuba es la protagonista de la explicación referente al “Congo”. Aparece en una imagen junto a otra de una mujer anónima sosteniendo a un niño en su regazo (suponemos que su hijo) y un vaso en la mano derecha. Adzuba es la cara visible y la acérrima defensora de estas mujeres anónimas que sufren la violencia en su país.

congo
El uso de las imágenes importa, lo que se nos pretende transmitir con ellas también. Y las omisiones hablan igual o más que las palabras.

Seguramente, quien ha elaborado este documento no se haya planteado averiguar la identidad de la madre y de su criatura (y/o de pixelar el rostro del bebé) y -como es el caso de Adzuba- incluirlo en el texto que le acompaña o en un sencillo pie de foto. Lo mismo ocurre con la foto del cartel de la muestra, de la que hemos conocido su procedencia escribiendo vía twitter a Mundo Cooperante (Mali). Mujeres anónimas tomadas como el rostro de África, pero que tienen una historia detrás singular y diferente a la de cualquier otra persona.

Hay otro problema en esta página -este de pura geografía- sobre la ubicación del Congo en el mapa de África. Adzuba es originaria y trabaja en Bukavu, Kivu Sur, República Democrática del Congo. Y la silueta destacada en azul en el mapa en realidad es la del otro Congo, la República del Congo o Congo-Brazzaville. Si es que el referente aquí es el Congo-Kinshasa…

Más con menos

Como decíamos al principio, la información recogida en la web del Museo del Traje indica que “la muestra habla de la situación de las mujeres y las niñas en el mundo y, sobre todo, de la importancia que éstas tienen en el desarrollo de sus comunidades”. En relación al continente africano, la exposición no logra explicar los motivos por los que las diseñadoras participantes en la muestra han sido elegidas, ni siquiera parece que algunas de ellas tengan mucha relación con este objetivo general, más allá de la donación de sus creaciones. El caso de las artesanas masai es el único ejemplo que aparece mínimamente contextualizado en la exposición, con un panel explicativo exclusivo, pero -al no indicarse relación alguna entre ellas y los modelos de la diseñadora que representa a Kenia-, no es descabellado pensar que quizá sean presentadas por ser quienes fabrican los productos que la ONG vende en su tienda online. Hubiera sido más coherente y enriquecedor que se mostrara el trabajo de las mujeres que colaboran en la confección de los trajes de Ann McCreath. Por otro lado, tampoco vuelve a mencionarse el tema de la MGF (qué es, dónde se practica, cómo afecta a las mujeres que lo sufren, nuevas prácticas, etc.), cuando el objetivo explícito de la exposición es “recaudar fondos para luchar contra ella y promover la igualdad entre hombres y mujeres” (11).

La sección dedicada a África es un totum revolutum del que no es fácil sacar algo en claro. De la mujer africana-madre estereotipada del cartel de la exposición (que suponemos que ha sufrido la MGF, por omisión) y el panel explicativo general de introducción, pasamos a encontrarnos con las creaciones de unas diseñadoras exitosas que -a causa de un discurso expositivo un tanto caótico- bien parecieran más producto del azar o la excepción que confirma la regla (de la mujer africana-madre-mutilada). Tampoco se nos explica en qué contribuyen las mujeres elegidas a “cambiar el mundo” -por hacer alusión al título de la exposición-, ni si interactúan con sus comunidades y/o cómo lo hacen.

Abandonamos el museo con la sensación de habernos encontrado un puzle hecho con las prisas, cuyas piezas desencajadas son las creaciones de cinco diseñadoras africanas talentosas y triunfadoras  -alguna, al parecer,  con ciertas tendencias éticas en la práctica de su profesión-, una única iniciativa local (promovida por la ONG que participa en la organización de la exposición) y unos cuantos lugares comunes o prejuicios sobre el continente africano, en cuyos ejemplos concretos se destaca el papel benefactor de las ONG’s.

(1) http://museodeltraje.mcu.es/index.jsp?id=876&ruta=3,16,170 consultada el 5/4/16.
(2) Ídem.
(3)  Según el último informe del Foro Económico Mundial sobre el género en el mundo, España ocupa la posición número 25, por debajo de países que -a primera vista- podrían parecernos menos igualitarios que el nuestro, como Filipinas (#7), Estonia (#21) o Bolivia (#22), y bien por debajo de unos cuantos africanos: Rwanda (#6), Namibia (#16), Sudáfrica (#17), Burundi (#23): http://www3.weforum.org/docs/GGGR2015/cover.pdf consultada el 5/4/16.
(4) De hecho, la MGF suele identificarse con África pero su práctica no es exclusivamente africana; también se realiza en partes de Oriente Medio y Asia (Yemen, Omán, norte de Irak, ciertas regiones de India, Malasia e Indonesia, entre otros) y pervive en la diáspora (http://www.mgf.uab.cat/esp/mgf.html#where consultada el 5/4/16).
(5) http://tienda.mundocooperante.org/catalogo/pulseras-contra-la-mgf/ consultada el 5/4/16.
(6) http://ethicalfashioninitiative.org/ consultada el 5/4/16.
(7) https://www.facebook.com/MadeinAfricaMagazine/posts/961256900598772 consultada el 5/4/16
(8) https://www.facebook.com/Ann-McCreath-263469853731359/info/?tab=page_info consultada el 5/4/16.
(9) http://www.rumbiebyrumbie.com/designer/ consultada el 5/4/16.
(10) Ídem.
(11) Ver nota 2.
Anuncios

Acerca de Eva Feito Casado

Historiadora del arte especializada en culturas africanas y Máster euro-africano en “Cultura y Desarrollo en África”. Entiendo las manifestaciones culturales como productos híbridos y vivos. Me interesan la literatura, la música y la danza contemporáneas, el cine, y cómo estos reflejan las migraciones, la diáspora y la mirada femenina del mundo. Intento contribuir a la visibilización de África reflejando la creatividad del continente desde una óptica positiva.
Esta entrada fue publicada en Africa, Cooperación, Exposiciones, Mujeres africanas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s