Germaine Acogny, inspirando la danza contemporánea desde África

La sencillez y cercanía de Germaine Acogny (Porto-Novo, Benin, 1944) esconde un dilatado currículo en el mundo de la danza contemporánea. Condecorada por las Repúblicas de Francia y de Senegal, esta poderosa mujer fue incluida por la revista Jeune Afrique entre sus “cincuenta personas más influyentes del siglo XX”, menciones fruto de su labor en el mundo de la danza contemporánea, comenzada allá por 1962 en Senegal. Como la propia Acogny explicó durante el encuentro del pasado miércoles, los calificativos sobran cuando se habla de la danza, mostrándose partidaria de llamar a su arte “las danzas contemporáneas en África” (y no “danza contemporánea africana”), señalando así su universalidad y, a la vez, sus particularidades dentro de nuestra sociedad globalizada. La coreógrafa se mostró asimismo muy agradecida al público, en general, y a su discípula Aïda Colmenero Dïaz, en especial. El trabajo de esta bailarina madrileña, receptora del legado artístico de Acogny, ha posibilitado que su maestra recale este año en España, país que hasta entonces no había visitado y que se alegra de hacerlo, ya que, para ella, significa que los estereotipos están cayendo.

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Tras las presentaciones, el público pudo disfrutar de un vídeo sobre la trayectoria profesional de la bailarina, coreógrafa y maestra franco-senegalesa realizado por Marie-Hélène Rebois. Apasionada desde su infancia por el baile, cuando se mofaban de sus capacidades comunicativas bajo el calificativo de “loca” -como comentó en petit comité tras la proyección-, su recorrido vital y profesional por diversos países del África Occidental (empezando por su Benin natal, y continuado en Senegal y Malí), unido a su formación en danza india y occidental, confluye en la creación de su propia técnica. La técnica Acogny está basada en la danza tradicional africana de -sobre todo- Senegal y Benin, y en técnicas de danza contemporánea occidentales, como la danza clásica o la técnica Graham. Su trabajo parte de la columna vertebral, origen de todos los movimientos, y en la repetición de una serie de pasos, de suelo y de barra sin espejo, inspirados en gestos de la vida cotidiana y la naturaleza, como el pilado de cereales, el molido del grano o el arco y la flecha.

Acogny ha formado parte de numerosos proyectos en torno a las danzas africanas, tanto en el continente negro como en Europa, y ha realizado giras internacionales que le han llevado hasta China. El lugar donde Acogny continúa desarrollando su particular pedagogía es “Jant-Bi /École des Sables” (“El sol”, en wolof/“Escuela de las arenas”), un precioso centro integrado a la perfección en el paisaje de Toubab Dialaw, pueblo de pescadores a un paso de la capital senegalesa. Creado junto a Helmut Vogt -su colaborador y esposo-, allí desarrolla su tarea educativa, dirigida principalmente a formar a profesionales africanos, abriendo también sus puertas a estudiantes extranjeros durante los encuentros internacionales, organizados una vez al año.

Como Aïda Colmenero señaló tras la proyección, lo que le inspiró de Germaine fue “la reivindicación de su identidad con el sentido de avanzar”. Asimismo destacó que es la primera mujer africana creadora de una técnica propia y de una compañía, convirtiéndose así en un icono de la danza contemporánea. Acogny relató que la danza es su manera de expresar la tradición enseñada por su abuela, sacerdotisa yoruba, así como que nunca se había planteado transmitirla. Si bien no fue una tarea fácil, afortunadamente, cambió de idea. La técnica fue filmada y supervisada por ella, que eligió a Aïda Colmenero para realizar la transmisión, proceso de tres años de duración al término del que la bailarina española decidió crear la Asociación Lanla (“¿Qué pasa?” en wolof), como una llamada a investigar la labor que le había sido otorgada.

Los encuentros terminaron el viernes 16 de octubre con una muestra de danza de la técnica Acogny, un ensayo abierto con música en directo -djembé, dum dum, balafón y guitarra- donde los asistentes pudieron comprobar el trabajo realizado por los bailarines participantes del taller y la pasión de Aïda Colmenero, bajo la maternal supervisión de Germaine Acogny.

Ojalá el próximo año podamos disfrutar de un espectáculo de su compañía en alguna de nuestras salas. Hasta entonces, nos despedimos con un “¡atchá, atchá!”, las palabras que Acogny emplea para animar sus ensayos, ¡y que el baile no pare!

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Acerca de Eva Feito Casado

Historiadora del arte especializada en culturas africanas y Máster euro-africano en “Cultura y Desarrollo en África”. Entiendo las manifestaciones culturales como productos híbridos y vivos. Me interesan la literatura, la música y la danza contemporáneas, el cine, y cómo estos reflejan las migraciones, la diáspora y la mirada femenina del mundo. Intento contribuir a la visibilización de África reflejando la creatividad del continente desde una óptica positiva.
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